Vull matins amb esmorzars, que anem a passejar junts. Proposar-nos fer exercici, sortir de la zona de comfort. Provar coses noves, aprendre a cuinar, apuntar-nos a classes de Tango. Dir que SI a qualsevol aventura. No haver-nos d’arrossegar. Comprar el que vulguem i que no ens causi ansietat. Dir-nos que ens estimem. Tenir una conversa amb copa de vi. Poder parlar de qualsevol cosa i no tenir por. Que et moris de ganes d’estar amb mi. Que em mori de ganes de parlar amb tu. Que ens escoltem, que ens entenem. Que sigui transparent tot allò que sentim. Que tinguem les mateixes prioritats, que vulguis passsar temps amb mi, i jo amb tu. Que em portis a llocs nous. Que em robis petons. Que et moris per estar entre els meus braços. Que em facis créixer. Que em facis viure.
Poesia
Si escric en vers, em limito a vuit síl·labes per frase. A quatre versos per paràgraf, i a tres estrofes per poema.
Si escric poesia, m’esforço més a trobar el sinònim que em dóna la rima bona, que en transmetre el que tinc guardat al cor. Si escric rimes, necessito que siguin maques, que entre la bellesa de les paraules ningú trobi la foscor del meu interior. Que ningú pugui veure més enllà de les vuit síl·labes, quatre versos i tres estrofes que hi ha dins el meu poema.
Quan recito poesia no puc cridar. No em surt treure la ràbia que tinc guardada a dins meu. Les majúscules no expressen amb prou força tot el dolor que estic sentint. Aquest dolor que passa per filtres d’Instagram abans de plasmar-se en poesia de vuit versos, quatre síl·labes i tres estrofes.
Feliç
No vagis tan de pressa
Però tampoc et quedis enrere.
Et vull aquí,
Al meu costat.
No cridis tan fort,
però més alt, sinó, no et sento.
Encerta el volum exacte,
si vols que et contesti.
No diguis tantes ximpleries
On has llegit això, pedant?
No permetis que els llibres t’expliquin
El que tens aquí davant.
Estava tranquil·la fins que has arribat,
però tot és millor amb tu a prop.
No veus com t’estimo?
Tenir-me és una sort.
Fas les coses sense pensar
I tardes molt a decidir-te.
Jo no vull haver-t’ho d’arreglar,
Saps que no tinc res a dir-te.
T’estimo tant
Que no vull que em toquis durant el dia
Per poder aprofitar millor
El plaer de la nit.
M’agrades tant,
que critico el teu somriure,
perquè jo sóc l’únic
que et pot fer feliç.
Incoherente
Doy consejos que no me aplico
sobre como vivir, querer y soñar.
Hago cosas que no me explico
y nunca me paro a escuchar.
Mi peluche de un cerdito
Me observa de lejos con reproche
Cuando como beicon frito
Y duermo bien por las noches.
El móvil absorbe mi tiempo libre
Y me impide trabajar
Pero comparto sin leer el último informe
Que relaciona tecnología y ansiedad.
Critico al gobierno por destruir el planeta
Y causar el calentamiento global
Pero me alegro de no llevar chaqueta
Y tener un clima tropical.
Me quejo de Adidas, Apple y Zara
Por promover el trabajo infantil.
Pero no pienso comprar ropa más cara
Ni llevar prendas del año dos mil.
Digo que podría vivir sin nada
Recorrer el mundo en furgoneta.
Desde la tranquilidad de mi morada
Sin nada que me comprometa.
Proclamo que nada me importa
que soy libre, fuerte e independiente.
Pero nada me reconforta:
Tenerlo todo no es suficiente.
Me contradigo a todas horas
Y mi vida no es coherente
Cambio según las personas
Y nunca soy consecuente.
Duele
Duele. Sabía que me mentirías. Sabía que llegaría el día. Como en cualquier comedia romántica, el chico guapo acepta la apuesta de decirle a la chica fea lo mucho que le gusta. Para luego reírse de ella. Sin ella.
Duele.
Aunque me habían avisado. Sabía que lo harías, pero quería pensar que no serías capaz. Que no caerías tan bajo. Que no le encontrarías ninguna gracia a humillarme tanto.
Duele.
Duele tanto porque es muy triste que sea la primera vez que alguien que me gusta me diga algo tan bonito. Y que lo haga por una apuesta.
Duele.
Duele porque sabías que me gustabas. Porque has ido a hacer daño y no has tenido compasión. Duele porque esperaba mucho más de ti, de quien creía que eras, de la persona que había conocido hasta ahora.
Duele, porque podrías haber elegido cualquier otra persona a quien hacerle esto. Alguien que no tuviera la autoestima por los suelos. Alguien que no llorara de lo sola que se siente.
Duele.
Lo peor de todo esto es que aún habiendo visto de lo que eres capaz, sigues gustándome. Duele que no quieras estar conmigo. Que encontraras divertido reírte de mi y humillarme, duele que no seas la persona que esperaba que fueras. Pero lo que más me duele es que no fuera verdad.
Gente
Aislémonos. Todo el mundo nos dice que es importante hacerlo. Es la única forma de enfrentarse a uno mismo. Se empieza pensando en tonterías. Prestando atención a los olores, colores y sensaciones del cuerpo. Sientes el viento sobre tu piel. El frío de noviembre que cala en tus huesos. Poco a poco tus pensamientos se vuelven más profundos. Haces la primera observación de que estás sola. Realmente. Lo único que se escucha es la voz incansable de tu cabeza. Te das cuenta de que ahora mismo no quieres estar sola, y no entiendes por qué estás haciendo esto. Por qué estás escuchando la voz de tu cabeza. Aprendes que una de las verdades más absolutas es que el ser humano está completamente solo, que no hay nadie que te acompañe desde que naces hasta que mueres, excepto tu, y la voz de tu cabeza. Para intentar luchar contra esta verdad irrefutable de la vida, constantemente nos socializamos, buscamos a gente que nos complete, que nos distraiga, que nos llene, y, si hay suerte, que nos ayude a enfrentarnos a nosotros mismos. Es por eso que tenemos necesidad de esta gente, lloramos cuando les hemos decepcionado, cuando se van a vivir a otro país, o cuando nos damos cuenta de que, sin quererlo, está creciendo una distancia entre nosotros y ellos. Buscamos constantemente a esta gente que pueda estar a nuestro lado y nos puedan alegrar y ayudar en los momentos más difíciles. El problema es: ¿Qué pasa si una de las pocas personas que podría ayudarte es la que te causa tanto dolor y tristeza?
Want
My hand feels better
When it’s holding yours
I get much more sleep
If I go to bed next to you.
I fight against my pain
Knowing I’ll return to your arms
And I don’t go insane
Because I know I’ll see your smile.
I want to kiss your warm lips
And enter a magic dreamland
I want you to grab my hips
And dance with the music band.
I wish it were so easy
To just get what I want
I would love to make you
Do as I command.
When I reach for your hand
You quickly move it away.
And when we go to bed,
We each go our own way.
I could try to get your hug
But I would have to move your weight.
And when I open the door,
I get no more than a “oh hey”.
I don’t want to approach your face,
If last time you pushed away.
And if I ever ask you to dance
You’ll laugh and say “no way”.
Bomba
Li agradava pensar que li podria explotar el cor
Anava buscant els límits de les seves emocions.
Estimava intensament, regalava el seu amor.
Per així poder sentir amb força totes les desil·lusions
Necessitava vincular-se fermament,
Donar tot el que tenia
Aprofitar cada moment
Des del matí, fins a l’última llum del dia.
Sentia constantment milers de sensacions,
Es trobava viva, forta i gran
Podia sentir cada batec del seu cor,
I el bombejar de la sang.
Era la seva addicció,
No parava de buscar-la,
Volia una nova percepció,
que li destruís cos i ànima.
Però res es produïa
Com una bomba de rellotgeria
Que està a punt d’explotar
Però mai no arriba el dia.
Imposible
Llevo meses estancada en este pantano cerebral que consiste exclusivamente en pensar en ti. He acabado creyendo que la mejor forma de llevar esta situación es pensando que todo fue un sueño. Tu existencia, incluso, que ahora echo tanto de menos. Me esfuerzo en pensar que nunca fue real. Nuestra relación, tan fugaz como inexistente, me persigue aunque intente olvidarla. El azul de tus ojos, ese color indefinido que hace tiempo que es mi color preferido, es solo una proyección de algo de mi interior que quedó irresuelto, o un recuerdo de alguien a quien conocí hace mucho tiempo.
Me empeñaba a llamar amor a este sentimiento. Esta angustia, constante, de no saber. Este miedo de que desaparecieras. Me habían inculcado que era eso el amor. Ahora veo que es algo distinto. Una mentira que me cuento a mi misma para tener algo a lo que aferrarme. Algo que le dé dirección y sentido a mi vida. Sin embargo, desde que apareciste, estoy mucho más perdida.
Tu risa y tu mirada la he visto millones de veces, en cada calle, en cada esquina. No tienen nada de diferente, no son especiales. Tus labios no son tan bonitos como pienso, y tus ojos tienen una forma rara. Pero ese turquesa que los llena es lo único que consigo ver cada vez que cierro los ojos. Tu forma de andar es copiada de algún personaje famoso a quien admiras, una pista más de que no tienes personalidad. Todas las frases que dicen, que se me enganchan aunque me esfuerce y me resista a ello, son todas sacadas de los blogs más famosos de internet, de los memes de moda y de Twitter. Nada tuyo es original.
La imposibilidad de nosotros. Tu y yo. ¿No es obvia? ¿No es el simple hecho de que no va a acabar bien, de que va a seguir siempre el mismo esquema, la prueba irrefutable de que esto no va a ninguna parte? Tu y yo. No existimos, nunca hemos existido. Nunca ha habido un nosotros.
Y sin embargo tu olor me persigue por todas partes, embriagandome y llevandome a ver de nuevo tu sonrisa, desear de nuevo tu cuerpo y querer verte de nuevo. Me transporta a los pocos momentos pasados juntos, las promesas nunca cumplidas, las conversaciones hasta la madrugada que nadie sabe qué significan. Las verdades que nacen de la desesperación y la ansiedad… La poca esperanza que tengo de que sientas algo por mi.
Tiempo
El tiempo se desliza. Los únicos momentos en que somos conscientes de él son aquellos instantes en que no estamos cómodos. Hay dos opciones, dos extremos.
Por un lado, tenemos prisa, falta tiempo, y nos acompañan las sensaciones de agobio, estrés y una pizca de ansiedad. En el lado opuesto, tenemos la espera, el exceso de tiempo, que causa desidia, desesperación, irritabilidad y aburrimiento.
Debemos normalizar nuestra gestión del tiempo. Aprender a vivirlo con amor y evitar que un objeto tan simple como un reloj nos cause tanta desesperación. Para ello, hay que aprender a vivir tanto con exceso de tiempo, como con la falta de él.
El hecho de que no podamos vivir ni teniéndolo, ni sin tenerlo, causa una relación tóxica que nos impide vivir.