Defines a las personas por lo que tienen : un máster en economía, una media de nueve en bachillerato o una herencia de un tío lejano. Crees que eso es importante, por que te ayuda a ver lo que han conseguido, y te puedes comparar. Puedes posicionar tu visión de ti mismo en una escala entre las personas que conoces, y así decidir si lo estás haciendo bien o mal en la vida. Te ayuda a ver si ellos han tomado las decisiones correctas: en qué era importante invertir, qué era lo que deseaban tener. Evalúas si tu te has equivocado en los caminos que has seguido.
Cuando conoces a una persona nueva, lo primero que preguntas es : “¿y tú, como te ganas la vida?” Escuchas la respuesta atentamente, preparada para clasificar esa persona. ¿Ganará más o menos dinero que yo? ¿Tiene su vida encaminada, o está igual de perdida que todas?
Te esfuerces en seguir creciendo, llegar a arriba del todo de la escalera que tú misma has creado. Poder alcanzar la altura máxima, desde donde podrás ver, por fin, el sol brillar. Vas dejando a todos los demás por debajo de ti, apuntandote en una lista todo lo que has conseguido, para recordarte que todo este esfuerzo valdrá la pena, que tendrá recompensa. Y vas subiendo.
Te felicitas y te recompensas cada vez que alcanzas el nivel de otra persona, otra compañera que está en esta misma carrera que tú. Te alegras cada vez que dejas a alguien atrás, cada vez que te posicionas socialmente en un punto superior. En un peldaño mejor, con mejores vistas, aire más fresco, y más estabilidad.
La escalera no tiene final. Siempre habrá un escalón más, un reto más, un objetivo nuevo que alcanzar. Siempre te esforzarás en seguir adelante, siguiendo una promesa de mejora, de futuro, de equilibrio. Nunca podrás descansar. Nunca habrá un fin, nunca dirás “hasta aquí es suficiente”. Y vas subiendo.
La gente que te cruzas se va quedando atrás. Les sonríes mientras avanzas posiciones, deseando que sean felices cuando estén peor que tú. Y cuanto más arriba estás, menos personas te cruzas. Cada vez hay menos interacción, menos personas a quien sonreír cuando les superas. Cuanto más arriba estás, menos gente hay a tu alrededor con quien compartirlo.