E1 – 2

Me coges del brazo cuando paso por tu lado, mirándote de reojo. Me aguantas la mirada unos segundos.

– Estás preciosa con este vestido

– Lo sé – Respondo, segura de mi misma y con mi sonrisa burlona. Salgo de la habitación, sabiendo que te he dejado pasmado. Soy consciente de cada onda que hace mi vestido al andar, de como se mueve mi pelo, y como sigues mi cuerpo con la mirada al alejarme. Me siento bien, fuerte y libre, como hacía tiempo que no me sentía. Siento que lo tengo todo bajo control. Sé lo que siento y no lo escondo. Me gusta como me miras, y muero de ganas de conocerte, de saber que escondes.

E1

Miro el fondo de mi taza de café, sin atrevirme a enfrentarme de nuevo a tus ojos verdes. Esos ojos que durante tantos años me han acompañado, y que ahora son los de un desconocido, con ambiciones, sueños y deseos tan distintos de los míos.

– He vuelto a escribir.

– ¿Sobre mi? – Dices, y me miras con tu sonrisa socarrona de cuando me querías.

– No sólamente. De tí i de todos. De todo lo que había antes de tí, y todo lo que está por venir. Si lo piensas bien, la vida no es más que un conjunto de sucesos que se van repitiendo, en distintos sitios y con distintas personas. Pero al final, siempre acabamos al mismo sitio dónde empezamos.

– ¿Y dónde es eso?

– En nosotros mismos. La gran verdad que descubrimos al final de cada ciclo es que estamos solos, que somos la única persona que nos acompañará durante toda nuestra vida, y si no nos queremos, si no nos gustamos, no podremos ser felices. Y por eso al final de cada ciclo nos empeñamos en crecer, en mejorar, en convertirnos en las personas que deseamos ser.

– Dudo que sea así. La mayoría de gente no tiene ganas de cambiarse, no saben por dónde empezar.

– Eso es por que se relajan. Encuentran una pareja, un trabajo o una zona de confort donde están estables, se sienten bien, y no ven por qué deberían cambiar nada. Se aposentan en su forma de ser y van convirtiendose cada día en las personas que prometieron que evitarían ser.

– ¿Entonces, hay que renunciar a estar cómodo?

– Tampoco es eso. No estoy diciendo que no tengas un trabajo estable o una pareja monógama. Digo que, si lo encuentres, no dejes de cuestionarte las cosas que das por hechas. Analiza si relamente es aquí dónde deseas estar. No te convenzas de que quedarte es lo mejor por que es cómodo. Preguntate si la persona que quieres ser tiene que vivir esto para llegar a ser su mejor versión. Y sobre todo, piensa. No dejes de pensar.

– Todo el mundo piensa.

– Ya me entiendes. Quéjate, lleva la contraria, dí que no, no aceptes las cosas tal y como vienen. Cuestiona. Juzga.

– Sigues siendo tan idealista como siempre. No puedes esperar que alguien haga este esfuerzo día tras día, siempre creciendo, siempre cambiando, no entiendes que cada minuto que inviertes en tu “crecimiento personal”, te estás perdiendo alguna maravilla que está pasando ahora mismo a tu alrededor? Pero estás demasiado ocupada haciendo tu introspección y siendo trascendente, y te estás perdiendo todas las cosas que te harían quedarte sin aliento.

– Da tiempo a todo. De hecho, conseguir estar bien con todo lo que tengo, poder estar presente, y haberme cuestionado todo mi entorno, me permite vivir cada momento de forma más intensa. Estoy absolutamente presente en cada cosa que hago, por que no estoy esperando a cambiar algo para ser feliz. Lo soy mientras paseo por la calle, cuando escucho buena música, o cuando leo un libro bajo un sol.

– ¿Y con esto te basta? Dónde se metió esa chica llena de energía que necesitaba cambiar constantemente, viajar, descubrir el mundo. La que hacía autoestop por los balcanes o les pedía a unos locales que nos enseñaran Copenhague? ¿No te da miedo perderte cosas?  La vida es demasiado corta como para ser feliz solo con libros, paseos y música… Cuándo es la última vez que has sentido mariposas en el estómago, que te has sentido realmente viva? Eso no es algo que puedas conseguir con tu introspección.

– ¿Cómo lo consigues tú?

– Intento hacer siempre algo nuevo. Piensa, por un segundo, el momento que descubriste tu comida favorita. ¿Recuerdas como era tu vida antes? Pensabas que lo tenías todo, seguramente tenías otra comida favorita y no te cuestionabas si deberías encontrar una nueva. Pero, en retrospectiva, a tu vida le faltaba algo. Si no hubieses probado ninguna comida nueva, no habrías descubierto tu favorita. Eso es lo que pienso con todo lo que tengo en mi vida. Pienso que es muy probable que haya una versión mejor a todo lo que conozco, que está esperando a ser descubierta. Así que lo pruebo todo. Me tiro a todas las piscinas y me apunto a todas las aventuras.

– En realidad, se parece un poco a mi teoria de cuestionarlo todo. Mi forma de verlo es introspectiva : lo que cambia es lo que pasa por dentro de tu cabeza y cómo te enfrentas al mundo. En cambio, tu método se basa en utilizar experiencias externas para ayudarte a descubrir más el mundo.

– Tú tampoco.

– ¿Me lees lo que has escrito?

– Sí, pero aquí no. Vámonos.